Por Gerald Jiménez
Los medios somos buenos metiendo gato por liebre, y el tico siempre se deja que le estemos cambiando los temas que le deberían interesar, y para eso somos los mejores.
Es un placer que las noticias de sangre sean nuestra mejor mercancía y que usted las compre y las disfrute sin compasión.
Le voy a explicar cómo funciona este asunto. Entre más noticias de violencia y dolor le ofrecemos usted siempre quiere más. Déjeme aclararle que imponer está manía no fue tarea fácil. Al principio usted no estaba acostumbrado al negocio de la sangre, pero con el tiempo se lo metimos y ni cuenta se dio, pero insisto, sin quejarse, porque es evidente que usted lo disfruta.
Ponga mucha atención a lo que le digo, yo soy un medio que no carga ningún remordimiento, la gran variedad de violencia y sufrimiento que le brindo es bien recibida y le agradezco que hasta ahora no se dé cuenta del gran mal que le causo, porque gracias eso los de mi calaña nos volvemos cada vez más vigorosos.
Le pido que me comprenda, desde que usted se convirtió en un adicto a mi producto el negocio anda muy bien. Lamento introducir su vida en un mundo de miedo, debido al alto contenido de muerte, pena y amargura que caracterizan nuestros paquetes de noticias, sin embargo, no dejo de sentirme aliviado por su gran apoyo.
Yo estoy seguro que el tico necesita de vez en cuando noticias con menos sangre, pero no le puedo prometer nada. Podemos hacer un trato que sea justo para ambos, si yo le sigo vendiendo tonterías, como: accidentes de tránsito, balaceras, asaltos, y muerte, usted va a estar entretenido, de todos modos no puede pedir gustos, porque no tiene de donde escoger, pues casi todos los que estamos en este negocio hacemos lo mismo.
Permítame aclararle que su escasez de conocimiento me sirve para atacarlo en la calle, o hasta en su propia casa, y hacer de algunas de sus desgracias una noticia, que en la mayoría de los casos la interpreto a mi gusto. Yo estoy consciente de no poseer ese derecho, pero, qué más da, usted no lo sabe.
Debo confesarle que en esta industria nuestra materia prima es el costarricense, por ello, estamos al pendiente de la fortuna de su vida, solo le pido la oportunidad de convertirlo en un mártir o en un condenado. Los medios no tenemos preferencia alguna, donde haya llanto, sangre y desesperación, ese será nuestro lugar, y tal vez usted sea un aspirante en potencia.
Recuerde que solo lo que yo le digo es noticia y nada más. La manera en que sacamos información del mercado y se la cambiamos por novelas de crimen es una tarea que realizo con gran gusto. Cubrir noticias añejas, por ejemplo las de corrupción, ya no me genera dinero ¡Qué va, eso es muy aburrido! De todos modos, si yo no escribo nada, o le muestro imágenes, usted no tiene por qué importarle o saberlo.
Una vez escuché decir que: “Al miserable y al pobre la pena es doble”, usted debe entender que mi prioridad es vender, sin importar el costo. La gente que se mata entre sí por la traición de un amor, el borracho que hace acrobacias en la carretera o el drogadicto que mata para saciar sus adicción se han convertido en una mina de oro que consigo gratis y a nadie parece molestarle.
Algunos de ustedes dicen que mi mercadería se puede prestar para generar más violencia, y que ver tanta noticia de este tipo, en un país donde la prensa muestra una realidad de la que nadie parece salvarse, puede convertir a la población en gente loca, temerosa y asesina, pero yo no creo eso y espero que usted tampoco lo haga.
De todos modos, aquí el único que puede jugar a juzgar somos los medios de comunicación. Y creo que hablo por todos ellos al decir que nuestros periodistas se encargan de valorar el grado de crueldad de cada una de sus noticias, y usted lo único que debe hacer es poner atención y tomar en cuenta nuestras apreciaciones. Mis intenciones nunca han sido torturarlo, ni utilizar su sufrimiento para entretener a los demás, pero que le puedo decir, mi deseo de vender no me deja ver.
No pretendo darle falsas esperanzas, la moda de la nota roja llegó para quedarse. Lo primordial para mi es que usted no se alarme, ya que, no es su culpa que los medios seamos unos astros en la producción del mejor espectáculo que las noticias de dolor pueden crear. Usted solo debe pensar en disfrutar de cada función, sin importar quien sea su anfitrión.
Soy un medio que no se llena con nada, la competencia me obliga a escudriñar cada vez con más fuerza en la vida del tico, especialmente con todo aquel que es acogido por la desgracia. La desdicha de otros representa el éxito en mis ventas, un medio en estos días no puede vivir si nadie sufre. Creo dejar claro mi agradecimiento, pues, si no fuera porque usted me permite violar sus derechos, yo no podría sentirme tan seguro en mi trabajo.
Yo soy de los que piensa que, “de dolor nunca nadie murió”, y al igual que usted, no tengo nada de qué quejarme, solo deseo seguir manteniendo un buen desempeño y confió plenamente en que nunca nadie tendrá el valor para exigirme que renuncie a lo que verdaderamente me hace feliz, hacerme rico y poderoso con la venta de su sangre y dolor.
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