Por Gerald Jiménez
A mí no me queda duda de su agradecimiento por la seguridad que le ofrezco. Y es que me atrevo a hablar en nombre de todos los hombres de armi. La verdad es que en este brete uno se merece de todo. Usted debe comprender que cuando se piensa en seguridad en este país, se piensa en nosotros. Nuestra presencia en las calles es sinónimo de tranquilidad y confianza, como si nosotros fuéramos superhéroes. La verdad yo no entiendo eso, debo confesar que a mí también me da miedo andar solo o acompañado, pero bueno ese es mi trabajo.
Los policías somos la máxima autoridad en la calle y nuestra palabra debe ser santa y respetada, sin importar nuestro comportamiento y trato, a usted no le queda otra opción que aceptar nuestro mandato.
La fuerza y las amenazas son con frecuencia nuestra mayor arma. Usted se ha vuelto cada vez más cabezón y por eso nosotros debemos ser más violentos. Sin importar cual sea su delito yo le debo dar garrote, al final usted parece ser un delincuente y no merece más que eso. Yo por mi lado estoy obligado a hacer valer la ley y sus derechos, aunque aún no entiendo por qué los malhechores deben tener derechos.
Sí, yo sé que nosotros tampoco somos una maravilla de personas. Sí, yo sé que existen compañeros que son igual de malos y ladrones a muchos delincuentes, o quizás más. Pero entienda costarricense, la policía es una especie de ejército tico que anda armado por las calles cuidándolo a usted, e incluso para nosotros es difícil discernir quiénes son buenos o malos.
La verdad es que existe de todo un poco. Estamos los que cumplimos eficientemente nuestra labor y nos enorgullece nuestro trabajo cuando sabemos que contribuimos a que su vida sea más segura, pero también existimos algunos que aprovechamos nuestra posición para vacilar la ley y sacar provecho de algunos delitos como el robo, el narcotráfico, el lavado de dinero y otras cosillas.
Debo ser sincero con usted, y es que efectivamente nosotros no conocemos las leyes de memoria, y en algunos casos actuamos sin saber con certeza si lo que hacemos está bien o no. Lo que trato de decirle es que si los policías nos equivocamos, lamentablemente usted deberá olvidarlo y obedecer, pues simplemente, nosotros somos la policía.
Yo sé que usted también está contento/a de caminar por chepe o su barrio, sea cual sea su provincia y ver a un par de mis colegas en una esquina, eso le da la esperanza de estar protegido. Es cierto, algunos de ellos están pasados de peso, de edad y no deberían estar ahí ¿Pero qué podemos hacer?
Usted parece olvidar que nosotros arriesgamos nuestras vidas cada día, y no es bonito andar ahí a la espera de un balazo o una pedrada. Aquí a la gente le gusta manifestarse por todo y siempre nos envían a nosotros a velar por que esa manifestación no se convierta en una rebelión. Desde los taxistas piratas, los universitarios, la Ultra, la Doce, la Garra y hasta los anti TLC, todos ellos son grupos extremistas que deben ser parados de un bombazo.
Es cierto que en muchas ocasiones abusamos de nuestra autoridad, y tratamos a muchos ticos como nos da la gana. Qué puedo decirle, el poder es una sensación que parece poseer nuestro uniforme y nos hace sentir con el derecho de garrotearlo a usted sin excepción ni explicación.
Es mucho riesgo el que corremos, y nuestros salarios no son en lo absoluto halagadores. Quizás sea por esa razón que algunos de mis compañeros prefieren buscar un segundo oficio. El diario contacto con las drogas y la forma en que opera la delincuencia hacen parecer el crimen una oportunidad para ganar más y seguir delante de la mano de la “justicia y la policía”. Le repito, yo sé que de alguna manera usted ha empezado a perder la confianza en nosotros, pues cada vez son más los casos de corrupción en nuestras filas. Pero por favor no generalice.
Yo sé que le es complicado creerme debido a la facilidad con la que la delincuencia nos absorbe a muchos cuando estamos del lado de la justicia. Sin embargo, no los culpo por juzgarnos y tacharnos. Al final es nuestro deber y responsabilidad cuidar su vida.
Es que acaso usted no ha visto esos asombrosos retenes y redadas que los medios de comunicación transmiten muy temprano en las mañanas, cuando agentes de todos los rangos y posiciones gritan al buen estilo de CSI y las mejores películas hollywoodenses… Policía.. Policía!!!! Para demostrar frente a las cámaras su poderío y valor mientras derriban portones y puertas a mazazos despertando a todos los vecinos en la madrugada.
Sí, yo sé que eso de las cámaras de TV, los gritos, y muchos de nosotros corriendo con chalecos antibalas y entrando a lo loco en las casas tirando puertas y asustando a todo el mundo hace parecer nuestro trabajo un circo, pero los policías nos merecemos un crédito por el riesgo, y que mejor manera de lograrlo que enseñándoselo a ustedes costarricenses. Además, usted nunca sabe cuando un narco, un roba carros, un violador, un falsificador, un asesino o un contrabandista se va a ir a vivir a su lado, y es bueno estar preparado.
Como buen tico, usted tampoco puede darse el lujo de creerse por completo todas las promesas de los políticos. Tal vez, si recibiéramos mejor pagos, capacitación e incentivos, los policías estaríamos mejor preparados. Efectivamente el miedo de ser asaltado y recibir una cuchillada o balazo no es algo que pueda desaparecer de la noche a la madrugada. Yo tengo mis dudas con la seguridad. Por eso prefiero imponer la ley en manada.
Soy de esos policías que rezan pero no se atienen a ningún santo. Encasillar al malo es más factible que enaltecer al bueno. La justicia es una brisa que refresca la verdad. No obstante, usted sigue siendo un ciudadano con derechos y yo un servidor de la justicia que en algunos casos viola sus derechos pero los continua cuidando.
Excelente... ver la realidad desde otro punto de vista... además el sentir que un policia admite ciertas cosas dan una sensación de satisfacción, un sentimiento que me dice q no estoy loco, que lo que vivo diariamente es real y que lo que veo cada día en los periodicos es más que articulos amarillistas... Es impresionante el sentimiento que deja este articulo en uno, realmente incomoda con lo más cercano a la verdad... al ver la situación actual de CR desde otro punto de vista deja a la luz muchos potreros para que los costarricenses nos demos cuenta de muchas otras cosas, para que los costarricenses empecemos a utilizar nuestra masa gris y dejemos de quejarnos y actuemos...
ResponderEliminarSIMPLEMENTE EXCELENTE, NO HAY OTRA PALABRA
Josue Aguilar Otoya
Mae, muy muy bueno este artículo. Voy a mandar el blog a Twitter. EXSHELEEEEENTE MAE:
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